Posted by: oviazcan Sin categoría 1 comment

Alégrate porque estás triste

Elliot, un patético pero muy humano personaje, descubre que el amor de su vida busca alguien a quien ella describe como “sensible”, ayudado claro por la bella Satanás, a quien ha vendido su alma*. Ésta lo convierte por tanto en un personaje bastante más patético (aunque muy cómico) que lo único que hace es vivir en un romance constante con su realidad. Así, derramando tanta miel con su guitarra y preocupación por todos y todo, termina por “empalagar” (y alejar) a su gran amor.

¿Por qué será que la sensibilidad se interprete comunmente como debilidad? Con sensibilidad me refiero a un esfuerzo consciente de preocuparte por los demás, y con debilidad me refiero a la incapacidad de actuar con h… pantalones cuando la realidad de la vida contrasta con el idealismo de lo que se pretende lograr.

Intuitivamente me parece que debería ser lo contrario, cuando lo único que tienes que proteger es lo tuyo, no hay mucha complejidad operativa y ética para realizar lo que quieres en la vida. En cambio, cuando tu preocupación y planes de vida traspasan las fronteras de tu pedacito de mundo, como que el desafío de cerrar el gap entre lo deseado y lo real exige muchas más dosis de coraje y tenacidad.

Racionalmente, me siento obligado a intentar aplicar algunos de los conceptos recién adquiridos en el Master a mi día a día (sí, sí! ya sé que es medio “ñoño” y por consiguiente anti-popular, pero ¿qué puedo hacer? Uno es como es). “Preocuparse por los demás” se convierte naturalmente en un concepto ético, ya que un aspecto de la ética es buscar el máximo bien para la mayor cantidad de personas. Al mismo tiempo, la ética puede definirse como la búsqueda de la felicidad (más que “búsqueda”, el término podría ser incluso “persecusión”) Por tanto, el buscar mi felicidad = a buscar el máximo bien para el mayor número de personas. (Para los inges, Si A = B y B = C, entonces A = C, cierto?)

¿Qué pasa cuando mi “sensibilidad” me lleva a crearme una cosmovisión alejada de la realidad? ¿…cuando me enfoco únicamente en el ideal al que quiero llegar e ignoro el estado actual de la realidad que vivo? Naturalmente, la manera como reaccionaré ante mi realidad será ridículamente incongruente y patético, impidiéndome por tanto poner los pies en la tierra y luchar tenazmente ante los desafíos muchas veces crudos de nuestro estado actual; como Elliot el supersensible. En un extremo, esta sobresimplificación de las cosas, en el que internamente deseamos vivir en “las nubes” o en “nuestro mundito”, es considerada como un “vicio” para los clásicos ya que nos hunde en la “melancolía” que paraliza nuestra capacidad de acción y reacción. En pocas palabras, esta concepción de sensibilidad nos lleva a no poder hacer nada por los demás, e incluso ni siquiera por nosotros mismos. En el otro extremo, tenemos a la indolencia, en la cual, pase lo que pase con el otro, me vale queso, y así, la muerte de un ser querido o la necesidad del otro nos es totalmente indiferente. Por definición, este otro “vicio”, aunque nos permite ser completamente fríos, crudos y realistas (y a veces hasta pesimistas) nos paraliza igualmente como la melancólica “supersensibilidad”.

En el centro (la “virtud”) tenemos a nuestra amiga la templanza, que si la entiendo bien significa ser capaz de sentir lo que HAY que sentir en cada momento. Si se muere mi ser querido, siento tristeza; si gano un concurso, siento alegría; si soy víctima de una injusticia o acusación falsa, siento ira, si me encuentro a la chava que me gusta… bueno, en fin, ya me cachan el rollo? si siento lo que es natural sentir en determinado momento, puedo alegrarme de que estoy siendo “Templado”.

Ni Elliot “supersensible”, ni “Constantine”**. Una genuina “sensibilidad” o preocupación por los demás (basada en la templanza) me exigirá entonces ser empático con el de al lado y buscar ayudarle a llegar a un estado idealizado, y al mismo tiempo ser lo más realista posible para que con efectividad el “gap” se logre cerrar. Si quiero buscar la felicidad, preocupándome por los demás, no puedo ser ni demasiado realista, ni demasiado idealista. Dicho de otra manera, mientras más idealista sea, manteniendo la balanza con una dosis suficiente de realismo, más probable es que logre ser éticamente útil.

Y créanme, esto requiere una alta dosis de coraje, valentía y perseverancia. Requiere muchos más pantalones estar en el punto medio que caer a los extremos. Si un artista bohemio se la pasa de bar en bar intentando dar un mensaje de bien, pero no se da cuenta de que el mundo es cruel y que se necesita más que eso para mejorarlo, nunca logrará más que juntar una que otra propina (si bien le va). Si un empresario o político influyente (incluso con Master del IPADE), se envuelve completamente de crudo realismo aprovechando el funcionamiento del mundo para enriquecerse o empoderarse a costa de otros, nunca logrará una genuina felicidad y trascendencia.

Pienso que un verdadero hombre no es el que más lágrimas se aguanta, sino el que las convierte en coraje para conocerse a sí mismo y ponerse a trabajar en los desafíos que le tocan. ¿Tu qué piensas?

* Al diablo con el diablo (Bedazzled). Copyright © 2000 20th Century Fox. Todos los derechos reservados.
* Constantine (Constantine). Copyright © 2005 Warner Bros. Pictures Todos los derechos reservados.

1 comment

  • bEtH 28 October, 2008 at 6:21 pm

    hahahahah, Omar yo siempre te he ubicado con ese personaje de esa pelicula. Creo que si te lo habia dicho, jejejeje.

    Creo que es valioso que un hombre sea sensible y capaz de expresar sus emociones, pero = todo con exceso es nocivooo para la salud.

    Algunas mujeres pueden relacionar sensibilidad con homosexualidad o falta de masculinidad.

    Pero como digo, siempre que haya un equilibrio, es lindo ver a un niño abrir su corazoncito

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