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El traslado

Se sintió como un largo respiro en el cual no se escucha nada más que sólo el aire fluyendo al interior. Era una experiencia inigualable. Sensaciones nunca antes conocidas y colores nunca antes vistos tomaban forma delante de él. Ya no había necesidad de ojos pues las cosas ya no se “veían” ahora sólo se “sentían” y con una capacidad de percepción por encima de caulquier otra lograda con los sentidos físicos. El extraño sonido que supera las escalas musicales alguna vez imaginadas contaban la historia del universo dejando atrás el mundo desacelerado. A velocidad cero la estructura rígida de las leyes físicas se desvanecía en la flexibilidad de la ausencia del tiempo. Pero lo que más le impactaba era que no se trataba tan sólo de un sueño, demasiado claro para sí se presentaba delante de él la realidad, la certeza de lo verdadero. Esas convicciones del pasado dejan de existir para dar lugar a la realidad increíble que hace de la vida cual la conocemos nada más que un sueño desvanecido en el recuerdo.

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