Posted by: oviazcan Sin categoría 0 comments

La razón del tiempo navideño…

Hola a todos!

He aquí otra típica felicitación de Navidad… o algo similar. En realidad me niego a decir “Feliz Navidad” porque creo que no voy a decir nada en realidad…

Recuerdo muy bien cuando me dijeron que el Niño Dios no bajaba a traerte los regalos, y que mucho menos Santa Claus. Literalmente, yo me imaginaba a la estatuilla del Niño Dios, (quizá un poco más grande de lo natural) flotando en el aire con mis juguetes en la mano y depositarlos con sumo amor en la sala de mi casa mientras yo dormía plácidamente, preguntándome qué tan bueno fui este año y qué tantos regalos ese buen comportamiento merecería.

A mi siempre me dijeron que era mentira que Santa Claus traía los regalos, que en realidad era el Niño Dios pues el sí es Todopoderoso y que se las arreglaba con sus artimañas majestuosas para con amor traer los regalos que tanto me hacían feliz en Navidad. Yo tuve la fortuna de que el Niño Dios nunca me traía ropa, realmente me compadecía de esos niños para los que sus regalos navideños no eran juguetes. Yo creía que se habían portado mal en el fondo y por eso les traían otras cosas.

Cuando me dijeron que mis papás compraban los regalos, no lo podía creer, era una desilusión muy grande. De hecho, me forzaba en creer que aunque a mi mis papás me compraban los regalos, quizá a algunos niños con más Fe y que sus papás no tenían dinero, sí les traían mágicamente sus regalos. Yo no puedo decir que lo de que “tus papás son el Niño Dios” lo creí de un día para otro. Tuve que demostrármelo a mí mismo, tuve que quedarme despiero, para ver a mis papás levantarse por los regalos (la verdad yo nunca hacía trampa, siempre me dormía genuinamente, no fuera que el Niño Dios me viera despierto y se fuera con mis juguetes a otro lado), tuve que buscar mis juguetes en vísperas de navidad para ver que los tenían escondidos. Tuve que preguntarles más de una vez a mis papás si era cierto, hasta que lo confesaron (a los que me conocen saben que eso de preguntar no se me da mucho, verdad??? Jeje). Incluso la nostalgia me embargaba tanto, que de todos modos le hacía cartita y se la mandaba con un globo de helio rojo de los que compraba en Plaza del Sol (siempre creí secretamente que como el rojo era mi color favorito, también debía serlo del Niño Dios). Tenía la esperanza de que lo falso fuera la realidad y que lo cierto fuese sólo una pesadilla. No les enseñaba la cartita a mis papás, ni les decía que quería un regalo en particular, para ver si aparecía ese regalo el mero día, demostrándome así que el Niño Dios sí existe. Ese regalo en particular, nunca apareció…

La verdad es que, a pesar de lo triste que fue esa experiencia para mi, me ayudó a entender que muchas veces nos aferramos a nuestras perspectivas de la vida con la misma ilusión. Que alguien venga con hechos a demostrarnos lo contrario nos duele tremendamente. No lo podemos creer, así sean los argumentos sumamente convincentes. Tenemos que pasar por uno o varios procesos dolorosos y de desilusión si en verdad queremos comprometernos con la Verdad.

Creo que hoy día, muchos de nosotros hacemos eso con la Navidad. Nos aferramos al “espíritu de la Navidad” (sea lo que sea ese espíritu) en vez de aceptar la realidad que la Navidad envuelve: que somos personas necesitadas, imperfectas y que por tanto no merecemos nada de lo que tenemos. Que en medio de nuestra necesidad Dios se apiadó de nosotros y nos amó tanto que dio a su propio Hijo a morir por nosotros y darnos un camino alterno a nuestro triste y definitivo final. Y que cada día que avanza es un “regalo navideño” en sí mismo, ya que Dios nos da una nueva oportunidad de acercarnos a Él y corresponder en agradecimiento por esta Esperanza inigualable que nos ha dado. Estos regalos diarios generan una emoción y unas ganas de compartir enormes, pero lo más alto no se sostiene sin lo más bajo, y lo más bajo de esta verdad es que nosotros no habríamos podido tener una Esperanza así por nosotros mismos. Es duro, podrás pensar en miles de pretextos para sentirte independiente de la Gracia divina, incluso podrías gritarle a Dios que no crees en Él y en su Hijo. Pero eso no cambia las cosas, las cosas son que esos “regalos Navideños” diarios que recibimos son inmerecidos y lo único que hemos hecho para obtenerlos es estirar la mano y disfrutarlos.

Lo siento mucho, no me gusta ser aguafiestas, pero alguien tiene que hacer esa chamba. Santa Claus no existe, el Niño Dios no existe. Todo eso son ideas vagas para distraernos y hacer un poco más “cómoda” la verdad que no queremos aceptar: tu y yo necesitábamos ser perdonados y la Navidad es la Celebración de Agradecimiento por haber recibido ese Perdón. Así que si después de haber sido perdonado, no perdonamos; si después de haber sido sonreídos, no sonreímos; si después de haber sido levantados, no levantamos a otros; entonces todavía creemos en Santa Claus.

¿Compraste regalos? ¡Enhorabuena! estamos ayudando a levantar la economía nacional. Pero cuando entregues ese regalo recuerda algo malo que esa persona te haya hecho, y dile sinceramente que le perdonas. Cuando recibas un regalo, igualmente pide perdón. Y cuando digas “Feliz Navidad”, recuerda que no hay Esperanza que llene más el corazón, incluso en medio del dolor, que las noticias de que ha venido un Salvador.

Perdón por emocionarme, pero aunque sé que dije que no iba a hacerlo, ya cambié de opinión:

¡Feliz Navidad!

Comentarios del post original en el blog anterior en Windows Live Spaces:

Delete this comment

View space

More information

(sin nombre)

December 28 10:42 AM

Hola!

Que te puedo decir, muy linda reflexion….pero sobre todo con mucha verdad.

Esas experiencias dolorsas o de desilucion, nos hacen crecer y ser mejores personas e Hijos, y bueno……gracias a Dios por ellas….si, aunque duelan, aunque sea dificil, gracias por toda la enseñanza que hay detras de ellas 🙂

Espero que la hayas pasado muy bien en la navidad y de corazon deseo que el año que esta por comenzar sea lleno de muchas bendiciones, que las pruebas que se presenten las superes y enfrentes con amor, y que las peticiones de tu corazon se cumplan.

Muchas gracias por tu amistad y por tus palabras que como te he dicho, han sido muy valiosas en tiempos dificiles.

¡Feliz Navidad y Año Nuevo! Bendiciones. Saraith 🙂

0 comments

Leave a Reply